viernes, 29 de enero de 2010

Hoy no hay dieta

Seguramente muchos no lo saben, pero aquí les damos parte (no es albúr, es que ayer estuve viendo declaraciones de custodios del penal del que se fugaron una bola de huleros). Sucede que un poco por la influenza y otro tanto por el ahorro, en abril se dio inicio a una interesante dinámica a la hora de la comida.

Un grupo de 4 integrantes del periódico decidimos que diariamente íbamos a comer, deglutir o echar la sopa en casa de dos amigas que viven a la vuelta del periódico

El caso es que se instauró la dinámica de que cada uno traería comida un día de la semana de forma que sobrara un poco para hacer el viernes de sobrinas.

Idea que en teoría es maravillosa, pagar 200 varos por comer toda la semana es una ganga, quitarse de hacer cuentas con los cuates no tiene precio, y por si fuera poco, nada de que es espacio cerrado y no puedes fumar.

Una cosa que no calculamos es que las tres niñas están a dieta y además una de ellas es cuasi vegetariana, lo que limita bastante el menú.

Después de unos meses pude aprender a vivir de comida dietética, acostumbrarme a eso de comer hasta reventar en la comida y tener hambre 15 minutos después de llegar a la oficina.

Aprendí a reírme de las burlas de mis hermanos diciendo que soy el único cabrón que cena en 5 tiempos.

Hoy fue un día especial, su servidor y un nuevo integrante del grupo de las comidas fuimos abandonados por las tres féminas, razón por la cual fuimos liberados de la correa para ir a comer alimentos altos en grasas Trans.

Alrededor de las 14:10, iniciamos la travesía hacia Plaza Universidad, misma que fue interrumpida a los 100 metros debido a que el buen Inphi se topó con unas deliciosas donas rellenas que le susurraban al oído “cómprame… cómeme”.

Sabiamente se rindió ante el antojo y acompañó la caminata con el dulce sabor de sus donas rellenas.

Una vez en el food court y sin mujeres que nos pudieran catalogar como tragones, no nos hicimos de la boca chiquita y nos embutimos una hamburguesa doble de 200 gr con queso y tocino, obviamente acompañada de papas fritas, un refresco y de guarnición unas hot wings.

Terminando, pues un cigarrito y breve caminata para terminar con café y una dona de postre.

Cabe aclarar que llegué a la oficina hace una hora y todavía no tengo hambre, dudo que tenga capacidad para cenar en 5 tiempos hoy.

Lo más importante de esta chocoaventura no es el hecho de haber tragado como reyes en época medieval, sino el apredizaje detrás de la historia.

Ahora tengo una nueva teoría de por qué las mujeres se ponen a dieta, y no es para bajar de peso, creo que lo hacen para romperla. Después de meses de hambruna, comer como se debe es una de las satisfacciones más grandes que existen.

5 comentarios:

  1. Una comida elegantísima con el buen Nano, por decir lo menos. Ya hacía falta la onda de chorrear una servilleta con catsup y aplicar la succión de las bolsitas de salsa grasosas.

    En cuanto al postre, me hice guey un momento, pero mi amigo se encargó de darme el empujón hacia el vicio. Ladies, se les extrañó en todo momento (menos al momento de pagar por las viandas, jaja).

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  2. Jajaja muy bueno, espero no haya estragos!!! Los extrane mucho!!
    Pero me da gusto que se liberen de vez en cuando!! Y chin, descubriste el secreto!!
    Todo vale la pena si cierras el fin de semana con un caracol de moka jajaja
    Tqm

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  3. También queda claro que los hombres solos regresan a la época de los cavernícolas, jajaja. Hablo por parte de la secta dietética que debe tener esos atasques de comida, únicamente solas, sin que las vea el grupo completo. Me queda claro que NO nos extrañaron =)

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  4. Muchacho, nunca confies en alguien que no come carne... jajajaja.
    "he dicho"

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  5. Ya está haciendo estragos el comer más, vamos mejorando =)

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