martes, 11 de agosto de 2009

Efectos del aislamiento

Como sabiamente escribió El George en su post sobre los reencuentros, la gente no cambia la que cambia es su situación.

Y esto viene al caso porque la semana pasada tuvimos el honor de reunirnos los “tri broders”, el “fucking tripod” o como le quieran llamar al peculiar grupo conformado por su servidor, El George y El Wuero (véase también El Wearever, Blonde Shgul, El Anacleto, etc…)

Por fin regresó de sus andadas por el norte del país, donde una de sus mayores hazañas fue haber pasado tanto tiempo en una clínica de bajos recursos y no contraer el mortal virus A H1N1.

La cita tuvo lugar en el rancho, así que salí de trabajar a una hora decente (léase 9 pm) y cuando me disponía a tomar camino recibí una amable llamada del reconocido Dr. El Perra (véase cualquier apodo de los antes mencionados).

Dicha llamada no era para saludar, ni para preguntar si llevaba chelas o botana, sino para solicitar un aventón a la sede del reencuentro.

Por un momento pensé en mandarlo a lachi, pero en realidad tenía muchas ganas de ver a mi bro, así que accedí a pasar por él.

Encontré un El Wuero un poco más flaco de lo habitual, un poco más pelón que la última vez, pero igual de hiperactivo, pichaco y dolor de muelas.

El hecho que más me sorprendió fue de camino al improvisado bar que presenciaría aquello que se conoce como “ponernos al día”, cuando este peculiar personaje preguntó: “¿qué coche es ese?”

Me preparé psicológicamente para reconocer que no sé tanto de coches como mucha gente piensa, argumentar que hay muy poca gente que puede diferenciar un Ford 20 de un Ford 30 y que en aquellos ayeres ni mi jefa había nacido.

Al voltear, me llevé una sorpresa todavía mayor, el coche que no reconocía el afamado doctor no era de los 50’s, ni de los 60’s, es más ni siquiera era del milenio pasado, era un Passat del año.

Fue entonces cuando caí en cuenta de que el último año El Perra se había encontrado aislado de la civilización y que era más fácil que reconociera la marca de una bicicleta destartalada o la especie de una mosca de tierra cálida que un auto del año.

Después de eso pasamos por un reconocimiento total de la zona en la que ambos hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas, situación en la que me di cuenta de eso de ser observador no es lo mío (algunas cosas que le señalé a El Perra como nuevas el las recordaba a la perfección… o me vio la cara de wy)

En fin espero que el servicio zoocial le haya dejado mucho aprendizaje, porque ahora se viene una etapa de actualización, habrá que explicarle que en Insurgentes ya no hay micros (sustituidos por el Metrobús), que en algunas partes de la UNAM ya no te puedes estacionar (desplazados por el Pumabús) y que lo in es ir a la Zona Rosa en mallones rositas y sacarse fotos (no le digan que es broma hasta que suba las fotos al Facebook)

5 comentarios:

  1. A que mis brothers y sus chocoaventuras.

    En efecto, el Dr. Elperra regreso muy cambiado, pero el vivir lejos de la civilización si afecta.

    No vez que hasta su perro se puso loco!!!

    pero ya se adaptaran.

    Saludos.

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  2. Completamente de acuerdo, no cambia la gente, sino el entorno, la situación, el contexto.

    Saludos inphidélicos.

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  3. Y regresó con Hemorroides?????

    Pues espero que los tri brothers se juntes con los demás borthers

    Marigén

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  4. Como sabes lo de las hemorroides!!!

    Andas con todo Marigen!!!

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  5. jajajajajajajajajaja... me muero por ver las fotos en mallones rosas jajajajajajaja.
    por cierto que bueno que dijiste que era broma porque por un momento senti que la que vivia en una burbuja era yo.

    saludines

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