miércoles, 19 de agosto de 2009

Transformers


Ni se me pongan intensos que no hablo de las películas, es más ni siquiera las vi, hablo de aquellos seres que bajo situaciones específicas pasan de ser agradables, tranquilos y cool a ser unas bestias, cavernícolas y asesinos en potencia.

El más común es el famosísimo y mundialmente reconocido malacopa, aquel tipo al que le basta una copita para arruinarle el ligue a su cuate, orinar en la vía pública y por supuesto guacarear el coche del alma caritativa que lo llevaba a su casa.

También tenemos al celoso, en general esta clasificación es exclusiva de hombres, se caracterizan por responder de forma agresiva y violenta a cualquier piropo, comentario, mirada e incluso suspiro que provoque una fémina ligada a ellos.

Entre los más temidos encontramos al transformer al volante, puede ser la persona más dulce… hasta que se encuentra en el asiento del conductor, en el que, instantáneamente sufre una transformación como si estuviera poseído, puede ir en el carril de baja a 140 echándole las altas al desafortunado que tiene enfrente o aventarle lámina a la viejita que intenta cruzar la calle en su silla de ruedas, todo esto mientras vocifera frases que harían sonrojarse a Polo Polo.

El hambriento es especialmente peligroso, ya que sufrirá los efectos de la transformación al ver disminuida o en riesgo su porción alimenticia, tienden a morder a aquel osado que roba una papa frita de su plato.

Una mutación del último es aquel que no sólo es irascible al ver una reducción en sus alimentos, sino que intenta obtener recursos extras de los platos de sus compañeros comensales y toma una actitud de sicario al no lograr su cometido.

Todos conocemos al paranóico que aunque no sea objeto de agresión o intimidación invariablemente utilizará la frase “qué me ves güey?” para dar inicio a su conducta violenta.

Superior a todos los tipos previamente mencionados se encuentra el transformer multi-ignición, su peligrosidad depende de la cantidad de factores que lo encienden, por ejemplo, un paranóico hambriento, que sufre cambios morfológicos al proteger su chuleta hasta de los meseros.

O bien, el celoso-volante que después de llevar a cabo un cambio triple de carril responde a las miradas incrédulas de otros conductores. Él piensa que ven a su novia, pero en realidad los conductores de los autos contiguos están impactados por haber presenciado tan cerca una maniobra digna de Evil Knievel.

Existen otros tipos dignos de mencionar, como siempre cualquier aportación enriquecedora es bien recibida.

La siguiente foto refleja la ira de un personaje que fue provocado cuando dos borrachos le echaron un piropo a su prima (no voy a decir nombres).

http://www.comportamientoanimal.com/imagenes/articulos/articulo_68.jpg


Nota: Esta información proviene de un estudio con bases metodológicas fuertes, en ningún momento se debe interpretar como un conocimiento empírico del autor. Así, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

1 comentario:

  1. Gracias por la mención Enano, jajajaja!!!

    Por cierto este estuvo muy bueno, ya casí estas a mi nivel.. jajajaja.

    Oye, y la foto, que onda, por un momento pense que era Carlitos!!!

    Un abrazote brother, esperemos a ver la respuesta.

    Saludos a los niños y besos a los perros.

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