martes, 22 de septiembre de 2009

La Cocina

La Cocina

No hay nada que me guste mas que comer... bueno si hay pero dejare ese tema para otro post, comer es una de las cosas que mas me gusta, el único problema de comer es que hay que cocinar, y pues aquí entramos en tema.

Aunque no lo crean a los hombres nos gusta cocinar, lo que pasa es que las mujeres nos quitan el gusto de hacerlo, nos quitan las buenas intenciones y las ganas de cocinar cuando empiezan a darnos sus instrucciones que quien sabe de donde se las sacan.

En fin no falta que en las fechas importantes, ya saben 15 de septiembre, cumpleaños importantes, navidad, etc. Las mujeres se meten a la cocina y cual noche buena... mugres viejas andan cual remolinos o tornados, dando vueltas por todos lados mentando madres a quien se les cruce en frente, a la sal le dicen “pendeja”, a unos nos dicen “idiotas”, a otros peor y a los que mejor les va de “güeyes” no los bajan, pues bueno uno como hombre, noble por naturaleza, con ganas de que su mujer brille dentro de esta machista sociedad mexicana, te acercas y le dices: “Oye mi vida, te ayudo en algo, estas algo estresada, por favor dime que hacer, si quieres voy y compro algo, o te ayudo a limpiar esa pila de trastes sucios (jajajaja, ni yo me la creí) y tu siéntate y cálmate un poco”, pero no funciona, tu mujer en ese momento es un energúmeno, así que pues un hombre inteligente se aleja de los problemas y en esos momentos es cuando optamos por prender la tele y ver el fútbol.

Pasado un rato, una hora mágica, tu mujer por fin te dirige la palabra y escuchas su dulce voz que dice de la manera más discreta y sutil “ora hijo de tu tal por cual, yo aquí en friega cocinando y tu ahí aplastado viendo la tele caon”... después de ese pequeño destello y muestras de amor y cariño, ahí vas con tu mejor jeta rumbo a la cocina “te pregunte hace rato en que ayudaba mi amor!!” bueno pues ayúdame porque ya se me vino el tiempo encima (no piensen mal) y ahora que ya estamos en la mejor disposición para hacer la comida, pues le pides las indicaciones e instrucciones adecuada para llevar a cabo la difícil tarea de lo cual resulta lo siguiente:

M: Hazme un arroz blanco
H: tranquila vieja, pus el arroz ya es blanco no te estreses...
M: No hay respuesta, simplemente te echan “la mirada”, apoco no todas tienen una...
H: bueno ok, ya te hago el arroz, nomás dime como, que no soy pendejo solo lento, que es diferente.

Aquí es donde todo se va al carajo, por que las féminas tienen la maldita costumbre de explicarnos las cosas de tal manera que nunca entendamos nada para que después nos puedan decir “ya vez pendejo”... sigamos con la odisea.

M: bueno prepárame un arroz colorado, primero tienes que poner aceite a calentar y luego echas el arroz para que se “sofría”...
H: pensamiento (sofría wey, que chingados es eso???)
H: sofría mi amor???
M: si, que sancoche!!!!!
H: pensamiento (mmmmta, me quedo clarísimo!!! Que pendejo soy verdad mi amor...)

Aquí es cuando te das cuenta de que todas las cosas que haces te dejan una enseñanza nueva, ahora se que “sofreír” o “sancochar” es un termino medio entre “ebullición” y “hay no mames” en medio.

M: ahora en la licuadora, pon un diente de ajo un trozo de cebolla, jitomate, dos porciones de agua, lo licuas y luego lo vacías a la sartén del arroz pero “colado” porque sino sale “pellejudo”...
H: ok mi vida

Una vez mas digo, mendigas viejas por que no dan las instrucciones completas que poca madre, por que no te dicen que cuando vacíes la salsa en el aceite caliente no te asomes güey... pero ya cuando ven todo el brincadero y que necesitas orientación es cuando se empiezan a preocupar y aflora su lado mas tierno.

M: míralo pendejo, tu como no limpias la estufa, solo tragas y nunca cocinas!!!!
H: pensamiento (pinche vieja ahora si ya me colmaste el plato, pus tu pa’ que compras aceite 1-2-3)
M: ya quítate yo termino de hacer esto, no quiero tener que ir al hospital después para andarte cuidando.

Para terminar te das cuenta de todo lo que cocino tu vieja para aquella fiesta importante, todo el tiempo, amor y dedicación que tuvo para realizar aquel festín. Después de esto llegas a una conclusión, seguramente tu vieja quiere que te enfermes del estomago, pa’ que cocinan tanto, a lo mejor quieren que al día siguiente te la pases en el baño para no tener que verte ni aguantarte.

De veras que como se complican las viejas, una reunión entre cuates es un chingo de cervezas unas bolsas de papas y ya chingamos, hasta que el cuerpo aguante; en cambio las féminas para cuatro personas cocinan que la sopa, el arroz, la pasta, el entremés, el plato fuerte, el postre, el digestivo, etc, etc.

Por fin, ya esta todo preparado, logramos sobrevivir a esta gran odisea para llegar al clímax, la cena o comida, tu mujer ya esta mas tranquila, le invitas un par de copas y para cerrar con broche de oro, tu vieja te dice:

M: mi amor solo tengo un pensamiento en la cabeza
H: pensamiento (ahora si ya chingue, después de todo este día difícil voy a obtener los frutos prohibidos)
H: y que es mi vida?
M: hay mi amor... pues yo ya cocine todo el santo día, ahora te toca recoger la mesa y lavar los trastes, y de buen modo cabrón.

Te da un beso, te da las buenas noches y te manda directito a “la cocina”.
Pd. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

4 comentarios:

  1. Este fin de semana te toca lavar los platos mi vida!!! Jajajaja!!!

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  2. jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!!!!! amigo muy bueno!!!! jajajajajaja!!!! y amigo mejor ni digas que si te ponen!!! xoxo

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  3. Mi inigualable partner, como siempre destacando las cualidades femeninas, concuerdo en que bajo ciertas circunstancias no nos bajan de idiotas y hagamos lo que hagamos somos unos patanes.
    Pero así las queremos niñas.

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